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fuera de catalogo
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FC3.08.10. Inscripción "Caius Domitius Bassus cumplió su promesa de buen grado porque lo merecía".
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3.01.03.02. Pátera Pátera de ofrenda de terra sigillata aretina del taller Rasinius, de 66 cm de diámetro. Fabricada en Arezzo entre el 25 y el 15 a.C. Forma parte del conjunto de materiales correspondientes a la primera etapa de construcción romana en el lugar.
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FC1.01.01. Estatua de divinidad masculina La figura tiene el torso desnudo, pero el resto del cuerpo va cubierto con un manto que llega hasta los pies. Aparecida en esa localidad portuguesa, en la que se conservan restos de una villa romana.
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FC1.01.10.01. Relieve en mármol con escena de ágape Hallado en una casa particular en la calle de San Francisco, nº 2 de Mérida. Dado el estado no se puede determinar si es un panel independiente o si, como parece más probable, pertenecía a un sarcófago. Tres figuras aparecen reclinadas alrededor de una mesa semicircular sobre la que hay una bandeja trapezoidal con un objeto redondo que parece un panecillo. Dos de las figuras tienden sus brazos derechos hacia la bandeja, en gesto de tomar algo de ella. La tercera figura apoya su brazo sobre el borde de la mesa. A ambos lados de los comensales hay dos personajes en pie flanqueando la escena. Más a la izquierda hay una quinta figura que avanza hacia la escena principal sosteniendo una bandeja con ambas manos. No se distingue qué lleva, pero pudieran ser frutos o algún objeto. En el extremo izquierdo se aprecia una figura, con los brazos extendidos hacia arriba, que emerge de una caja cuya tapadera parece apoyar en la espalda del personaje que de cintura hacia abajo está dentro de la caja. Todas las figuras van togadas y algunas aún conservan restos de pintura roja. -
FC1.01.10.02. Mosaico cosmogónico Mosaico polícromo de contenido cosmogónico. Aparecido en 1966, junto al atrio tetrástilo, como pavimento de una gran sala de la denominada “Casa del Mitreo”. -
FC1.01.10.03. Lucernas con representación de Helios Lucernas con representación de Helios con cabeza radiada y látigo en la mano derecha (Figs. FC1.01.10.03.01 y FC1.01.10.03.02). Se conservan en los fondos del MNARM unas cuarenta lucernas con este tema iconográfico, según información de Rafael Sabio, conservador del Museo al que agradezco las reiteradas atenciones que me ha prestado en cuantas consultas le he formulado. Dos de ellas se exhiben en la planta primera del MNARM, nº inv. 767 y 10732. p.2.
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FC1.04.01. Estatua de divinidad masculina La figura tiene el torso desnudo, pero el resto del cuerpo va cubierto con un manto que llega hasta los pies. Aparecida en esa localidad portuguesa, en la que se conservan restos de una villa romana.
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FC1.05.01. Altar de granito con inscripción Antes formaba parte de la colección particular albergada en la capilla de San Sebastián bajo el nombre Museu Lapidario Igeditano.
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FC1.06.01. Inscripción En HEpOL se indica que está en la puerta de Juan Mateo; sin embargo, ha de considerarse perdida (1). A pesar de su deterioro, Viu y Hübner dicen que podía leerse
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FC1.07.01. Gran cipo con inscripción en el término de Colares Gran cipo con inscripción en el término de Colares, en la Foz da Ribeira de Colares, en la Playa das Maçâs, conocido como "promontorium Solis et Lunae", en el "ager olisiponensis". Tanto esta inscripción como la siguiente fueron dadas a conocer por John Breval a comienzos del siglo XVIII. A los pies del Cabo de Sintra parece que aún quedan restos de un templo que estaría dedicado, como desvelan los epígrafes, al Sol y a la Luna.
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FC1.07.02. Cipo monumental inscrito Hallado en el mismo lugar que el cipo FC1.07.01.
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FC1.08.01. Cuadrado mágico Procedente de las excavaciones en la ciudad romana se encontró un ejemplar del famoso cuadrado mágico: ROTAS OPERA TENET AREPO SATOR
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FC1.09.01. Fragmento de ara con coronamiento Es un bloque de granito reutilizado como dovela con tres líneas inscritas. Procedente presumiblemente de un lugar conocido como Dehesa Herrera o La Jarrera, perteneciente al municipium de Capera, en el que se encontraron varias inscripciones que dio a conocer en 1916 el erudito local Agustín Sánchez Rodrigo al padre Fita, quien años antes, en 1910 había recibido noticia de la que es objeto esta ficha por J. Sanguino y Michel, secretario de la Comisión de Monumentos de Cáceres. Sin embargo, nadie entonces hacía referencia a Daniel Berjano, que la había publicado en 1909.
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FC1.10.01. Ara en bloque rectangular de granito Hallada en 1955 en una parcela de Santa María de la Jara. La parte superior va decorada con "cornua". La cornisa y la base, de gran tamaño y sin molduras, sobresalen del cuerpo central. -
FC1.11.01. Ara hallada en 1888 cerca del Arco de San Pedro Perteneció a la colección de Luis Jiménez de la Llave. -
FC2.02.03. Bronce procedente de Itálica con representación del busto de un joven imberbe sin tocado y con el pelo largo abierto con raya en medio hacia los lados El cuerpo quedaría en el interior de un bloque más o menos cilíndrico en el que aparece el texto epigráfico y una serpiente cuya cabeza queda por debajo del hombro izquierdo de la figura, la mitad del cuerpo cae vertical y luego gira en ángulo hacia la izquierda hasta el lado opuesto de la figura, como enmarcando el campo epigráfico por la derecha y la parte inferior. Por debajo se aprecia un resalte, como un perno para su sujeción. Además de la lectura de Hübner, Paris publicó el dibujo aquí reproducido de la pieza, de la que sospechaba que era falsa. Al parecer perteneció a la colección de Caballero Infante. -
FC2.02.04. Lápida de mármol blanco grisáceo Lápida de mármol blanco grisáceo, partida en tres fragmentos (fig FC2.02.04). Fue hallada en el anfiteatro probablemente en 1931, pues en esa fecha hace su ingreso en el Museo. - FC2.07.01. Lucerna con representación de Helios con corona radiada y látigo en la mano derecha
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FC2.08.01. Tumba del Elefante Descubierta en 1880, las excavaciones comenzaron cinco años más tarde. Se trata de un espacio singular en la necrópolis de Carmona. Es un hipogeo situado en el extremo noroccidental del conjunto arqueológico, concretamente junto a la calle J. Bonsor, fuera de los muros de la ciudad. Una escalera de ocho peldaños, orientada al este, da acceso a un espacio excavado en la roca. La escalera desemboca en una antesala, cubierta por una bóveda tallada, en cuyo lado derecho hay una hornacina. Desde allí se accede a un pasillo que atraviesa un espacio rectangular abierto, al que divide en dos espacios. El primero, situado al norte, se eleva por medio de un muro de sillares con pilares y escalera de acceso, junto al muro oeste; en su mitad oriental hay un triclinio. El segundo, al sur, está tallado en la roca y presenta tres pilares sobre elevados con respecto al pasillo; se accede a ese espacio, asimismo triclinal, por una escalera central. Un depósito recoge las aguas del ninfeo situado en el muro meridional. El ninfeo es una compleja estructura hidráulica, alimentada por un pozo situado en el área abierta. Un canal une el pozo con una hornacina decorada con un relieve con figura sedente, desde la que mana el agua hasta el depósito. Frente a la fuente, en la pared norte de este espacio, se abre una cámara doble. En la primera hay dos bancos afrontados entre los que se localiza un pedestal. Mediante un vano se accede a la segunda habitación, de tamaño más reducido, también con dos bancos en paredes contiguas. Siguiendo el pasillo y tras superar este espacio, se accede a tres cámaras. La septentrional es una gran galería de sección parabólica, dividida en dos por un murete de mampostería; en la primera hay un pedestal de obra sobre el que Fernández López y Bonsor colocaron una estatua de elefante; en la segunda, más grande, hay seis nichos, y que correspondería a la cámara funeraria. Al frente se sitúa la cámara principal con un gran triclinio; su puerta está flanqueada por sendos nichos, uno de los cuales está cortado por una ventana abierta con posterioridad que da a la estancia del elefante. Sobre la puerta está tallada la ventana oblicua, clave para la interpretación del monumento. Entre el pasillo central y el pozo un acceso conduce a una estancia considerada como cocina, con un poyo, banco corrido y posiblemente una chimenea.
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FC2.09.01. Basa de mármol fragmentada <p>Basa de mármol fragmentada que reproduce la decoración superior de un altar, con frontón entre pulvinos (Fig. FC2.09.01). Presenta la superficie superior desbastada, sin <i>foculus</i>, aunque con un pocillo en el centro, y con cuatro huecos para ajustar una imagen. Los laterales están decorados con relieves de círculos entrelazados. La cara frontal presenta dos rosetas enmarcadas por coronas de laurel en los extremos, mientras que en el centro, también dentro de una corona, un bucráneo sobremontado por un creciente lunar con estrella de seis puntas, simbolizando la luna y el sol. La láurea central está flanqueada en su parte inferior por dos cintas, que algunos suponen serpientes. Entre la corona central y las laterales hay dos antorchas inclinadas hacia la parte central. El pedestal apareció durante la construcción del edificio de la Caja de Ahorros, frente a la plaza de abastos. </p> -
FC2.10.01. Busto de bronce de un joven tocado con gorro frigio y la frente rodeada de rayos En la parte posterior lleva una cajita. Fue hallada a dos kilómetros de la localidad, en el yacimiento de “El Molinillo” y en 1909 se encontraba en manos de J.M. Algaba, académico de la Real Academia de Bellas Artes de S. Fernando. -
FC2.11.01. Inscripción en placa rectangular de mármol gris. Inscripción en placa rectangular de mármol gris, de buena factura en las dos primeras líneas y menos tamaño en las dos líneas finales (Fig. FC2.11.01). Buen estado de conservación, con picaduras en la superficie y esquinas deterioradas. -
FC2.12.01. Las excavaciones realizadas en la villa romana de Fuente Álamo <p>Las excavaciones realizadas en la villa romana de Fuente Álamo, desde 1982, han sacado a la luz un complejo arqueológico, que inicialmente parece haber sido un <i>balneum</i>, presumiblemente abandonado a mediados del siglo II y convertido en la segunda mitad del siglo III en una enorme villa, aunque carente de suntuosidad. Los suelos no parecen pavimentados, sino de tierra apisonada. Un siglo más tarde se emprende intensamente la redecoración de la villa, cuya habitación nº 10 interpretada como posible mitreo (Fig. 2.07.01a). Es muy probable que esa habitación hubiera tenido con anterioridad otra función, porque en cierto momento se cegaron sus hornacinas, con la intención de evitar la iluminación externa. La habitación está dividida en tres cuerpos, dos de los cuales corresponderían a las dos bancadas, de las que no hay huellas. Dado que toda la estancia está pavimentada con un mosaico, de motivos geométricos en blanco y negro, debemos suponer que en este caso los bancos eran de madera. En el pasillo central, situado en una cota unos 15 cm más baja que los laterales, se aprecian los restos de lo que pudo haber sido el altar, aunque lo que resulta ahora visible es un hogar tardoantiguo. Las paredes debieron estar recubiertas con estuco y presentan restos de fuego. El supuesto mitreo está precedido por un pronaos cuya misión sería almacenar objetos del culto y servir de sala auxiliar. La pared del fondo tiene un ábside semicircular bien conservado, en el que se supone que habría estado el relieve o la escultura tauróctona. La ausencia total de materiales dificulta la adscripción religiosa, pero expresa el exquisito cuidado con el que el espacio se dejó vacío.</p> -
FC3.04.02. Supuesto mitreo en Tarragona Con motivo de la edificación de la Casa del Mar, un edificio de servicios que se construyó a inicios de la década de los 80 del siglo pasado en la parte baja de Tarragona, en concreto en el carrer de Francesc Bastos, aparecieron restos que dieron pie a una intervención arqueológica. En las excavaciones, inéditas, se descubrieron una área funeraria y una cripta, que se añade a otras previamente documentadas en la zona. Alguien pensó que se trataba de un mitreo y así se difundió verbalmente la noticia, que nunca se ha recogido en ninguna publicación.
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FC3.12.01. Placa de yeso con un relieve realizado en molde en el que se representa un oso y un jabalí o cerdo salvaje enfrentados Apareció como consecuencia de las labores agrícolas que en 1946 se llevaron a cabo en la villa romana de Torre-la-Cruz o Xauxelles, junto a otros centenares de molduras talladas en yeso en las que se reproducen, fundamentalmente, motivos geométricos o vegetales.