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sts 4192/2012 sinergias
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3.09.01.01. Altar de granito en excelente estado de conservación La parte superior va rematada con molduras y tiene focus. No tiene decoración en las paredes laterales. Apareción tumbado con la inscripción hacia abajo en un nivel bien sellado. -
3.01.01. Supuesto mitreo en Can Modolell <p>Yacimiento situado a unos 130 km al nordeste de la capital provincial, <i>Tarraco</i>, a unos 30 de Barcelona siguiendo la línea de costa y a 5 km de Cabrera de Mar. El yacimiento no ha sido excavado en su totalidad, pues falta todo el cuadrante NO. y no hay una publicación adecuada de la evolución arquitectónica del espacio. Su descubrimiento fue casual en 1974 y los restos actualmente visibles son producto de las actuaciones de la Secció Arqueològica del Museu de Mataró entre los años 1974 y 1984, por lo que los hallazgos se conservan en el museo de esta localidad. Una intervención en 1999 permitió determinar la planimetría como la conocemos ahora. La última intervención, de 2011, estableció el límite norte del yacimiento y confirmó la ausencia de otras construcciones romanas en los alrededores. Se trata de un gran espacio con diferentes edificios, interpretados bien como construcciones de una villa romana de explotación agraria compuesta por varias estructuras, o bien como espacio sacro desde sus orígenes, quizá incluso de época ibérica tardía. Sin embargo, no parece que haya una continuidad formal, funcional, ni espacial entre los restos ibéricos y los altoimperiales. En su conjunto, el área excavada abarca más de 350m2, aunque se estima en más de 1000 m2 el espacio arqueológico. Los primeros materiales romanos son de época augustea, pero no van acompañados de construcción. El origen de las edificaciones romanas se sitúa entre el período de Tiberio y el de Claudio, probablemente en conexión con la propia remodelación de <i>Iluro </i>y su territorio al obtener la municipalidad. En la segunda mitad del siglo II el conjunto adquiere un aspecto mucho más estructurado por una serie de intervenciones sobre las que no hay acuerdo si se acometen simultáneamente o de forma progresiva. El hecho es que hacia mediados del siglo II, el conjunto se dota de una entrada monumental con continuidad en un criptopórtico, en el que supuestamente se instalaría un mitreo, idea no compartida por algunos autores (Clariana <i>et alii</i>, 2000, 165-200). En algún momento del siglo III o del IV, el complejo cayó en desuso, las estructuras colapsaron –sin que se pueda determinar si hubo acción violenta– y el espacio quedó cubierto por tierra. En la segunda mitad del siglo V se establecen nuevas edificaciones sobre el estrato de abandono.</p> <p>La documentación parece indicar que en Can Modolell se veneraban otras divinidades al margen de Mitra, Neptuno, con casi total seguridad y una divinidad femenina no identificada, según se indica más adelante. La mayor parte de los hallazgos destacados, mármoles de importación, bronces y dedicatorias en bronce, corresponden a este período cronológico. Una inscripción, fechada en época augustea, conmemora una <i>erogatio stipis</i>, un reparto realizado por los magistrados locales. Es, sin duda, anterior a los materiales mitraicos, lo que podría avalar la hipótesis de que el lugar era ya sacro antes de que se ofrecieran los primeros objetos mitraicos. En esa dirección apuntan asimismo la inscripción de <i>Aphnius</i>, un liberto de <i>Paccius Saturninus</i>, procurador de Vespasiano, que corrobora el uso del espacio en la segunda mitad del siglo I d.C. y la <i>tabula ansata </i>dedicada en el último tercio del siglo I d.C. por <i>M</i>(<i>arcus</i>) <i>Flavius Moschus</i>, a una divinidad que no se reconoce, aunque se ha sugerido que fuera Silvano. Es muy probable que el dedicante sea un liberto Flavio. Todos estos hallazgos parecen corroborar la existencia de un espacio cultual en la segunda mitad del siglo I d.C., en el seno de una propiedad imperial (1), donde se acondicionaría, ya en el siglo II, quizá un ambiente específicamente mitraico o incluso un mitreo. En cualquier caso, la epigrafía conservada da preeminencia a Mitra, no sabemos si como deidad única venerada a partir de un determinado momento o como divinidad que comparte un espacio sacro previo en el que cohabita con otras deidades. Tanto en uno como en otro caso, el espacio reacondicionado hacia mediados del siglo II proporciona un valor simbólico adicional a la historia del lugar, pues un nuevo dios ocupa un lugar ancestralmente sacro quedando así legitimado. Otra alternativa sería admitir que Mitra accede a ese espacio sacro de la mano de sus devotos no en exclusividad, sino compartiéndolo, de tal modo que no podríamos hablar en propiedad de la existencia de un mitreo.</p> -
FC1.10.01. Ara en bloque rectangular de granito Hallada en 1955 en una parcela de Santa María de la Jara. La parte superior va decorada con "cornua". La cornisa y la base, de gran tamaño y sin molduras, sobresalen del cuerpo central. -
3.01.03.04. Plaqueta de bronce Plaqueta de bronce en forma de tabula ansata, con una perforación circular en la parte superior (Fig. 3.01.03.04). Apareció en 1982, bajo un empedrado, en muy mal estado de conservación. El texto está grabado mediante punciones y su lectura se ha realizado por medio de radiografías. -
3.01.03.03. Plaqueta de bronce Una plaqueta de bronce en forma de tabula ansata, con dos perforaciones centrales para fijarla seguramente a una superficie, como exvoto. El texto está escrito mediante punteado.
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3.01.01. Supuesto mitreo en Can Modolell Supuesto mitreo en Can Modolell, yacimiento situado a unos 130 km al nordeste de la capital provincial, Tarraco, a unos 30 de Barcelona siguiendo la línea de costa y a 5 km de Cabrera de Mar. El yacimiento no ha sido excavado en su totalidad, pues falta todo el cuadrante NO y no hay una publicación adecuada de la evolución arquitectónica del espacio. Su descubrimiento fue casual en 1974 y los restos actualmente visibles son producto de las actuaciones de la Secció Arqueològica del Museu de Mataró entre los años 1974 y 1984, por lo que los hallazgos se conservan en el museo de esta localidad. Una intervención en 1999 permitió determinar la planimetría como la conocemos ahora. La última intervención, de 2011, estableció el límite norte del yacimiento y confirmó la ausencia de otras construcciones romanas en los alrededores. -
1.02.01. Mitreo (1) Las ruinas descubiertas en la punta de la estrecha península de Tróia (2) corresponden presumiblemente la Καιτόβριξ de Ptolomeo II, 5,2; Catobrica en Itin Ant. 417, 1; Rav. 306, 18. No ha habido unas excavaciones sistemáticas y la zona ha sufrido alteraciones como consecuencia de los procesos urbanísticos modernos. No obstante, en la actualidad hay una actuación constante gracias al interés del Tróia Resort, la entidad que explota turísticamente la zona y que promueve la valorización de las ruinas romanas de Tróia con un equipo arqueológico. En las proximidades de la basílica paleocristiana, convertida después en necrópolis (Pedroso, 2001, pp. 305-308; Pinto, Magalhâes, Brum, Almeida, 2014), fue hallado el relieve mitraico objeto de atención en el número siguiente. Ese hallazgo bastaría para afirmar que en Tróia, un hábitat esencialmente dedicado a la pesca y a la salazón, hubo una comunidad mitraica que veneraba a Mitra. El mitreo no ha sido hallado, pero hay indicios de que pudiera encontrarse en la zona NO de la basílica. En el espacio H del plano (Fig. 1.02.01), se ha localizado, por debajo del muro exterior de la basílica, un escalón de acceso a una habitación, aún no excavada, que estaría por debajo del nivel de la calle colindante. Que sea esa la localización precisa del mitreo no se podrá determinar hasta que se proceda a la excavación. García y Bellido (1948, pp. 305-306) se refiere así al lugar de hallazgo del tríptico: «En fecha que no he podido precisar, pero que cae hacia el año 1925, poco más o menos, se descubrieron dispersos en la ruina de una casa, en una estancia a modo de corredor (el lugar está cercano a lo que llaman «Bõca da Lagoa”, en la punta de la lengua de Troia), cinco fragmentos de un relieve mitraico…». Sin embargo, Costa, vincula el hallazgo a las exploraciones de la Sociedades Arqueológica Lusitana que dieron inicio en 1850; no indica en qué año se produjo el descubrimiento de los fragmentos del relieve, pero indica que aparecieron en una casa estrecha, en forma de corredor. El lugar exacto de hallazgo del tríptico no tiene por qué coincidir con la localización del mitreo, pues pudo haber sido trasladado; pero el hecho de que aparecieran los fragmentos sobre el suelo de esa estancia alargada podría ser indicio de que aquel era el verdadero lugar del mitreo. García y Bellido vincula a este conjunto una lucerna con representación de Helios (nº 1.02.01.02) y una cabeza de Júpiter Amón que Resende habría visto en el siglo XVI sobre la puerta de la capilla de Nossa Senhora do Rosário de Tróia (denominada «dos Prazeres» por Costa, al que sigue García y Bellido), erigida en el siglo XV. Sin embargo, Costa (p. 5) precisa que la lucerna había aparecido en otra casa. Puntualiza más García y Bellido la descripción del lugar de hallazgo, presumiendo que se produjo en el propio mitreo: «Los cinco fragmentos relivarios fueron hallados, dispersos y dentro de una cámara estrecha de unos dos metros de anchura y con una longitud de unos doce, es decir, con proporciones semejantes, aunque más reducidas, que las que suelen presentar algunos mithraea. De no ser este el santuario propiamente dicho, sería su pórtico, tras del cual, en Tróia, sigue una cámara de dimensiones más holgadas, pero desconocidas, por no haber sido excavada en su totalidad. Es muy posible que estos restos sean reliquias del antiguo mithraeum. A ello viene a ayudar el detalle de que en el mismo lugar apareció un cementerio de inhumación y restos considerables de una casa con pinturas parietales, entre las que se ha salvado casualmente un crismón, del que solo se ve, pero es bastante, uno de los brazos de la Chi y la Omega. A mayor abundamiento, en el mismo lugar se alzó, sin duda como recuerdo y en la tradición de este antiguo santuario cristiano, la capilla de Nossa Senhora dos Prazeres». No es posible dar una fecha en ausencia de excavación; aunque si la pieza siguiente está bien datada, el mitreo estaría en funcionamiento entre el siglo II y el III d.C. -
1.01.02.18. Estatua de un dios sedente de mármol a la que faltan cabeza, manos y pies El torso desnudo y su posición hierática permiten deducir que se trata de una divinidad entronizada. Desde la cintura va cubierta con un manto que tapa también las piernas. Aparecida en el Cerro de San Albín en 1902. -
FC2.08.01. Tumba del Elefante Descubierta en 1880, las excavaciones comenzaron cinco años más tarde. Se trata de un espacio singular en la necrópolis de Carmona. Es un hipogeo situado en el extremo noroccidental del conjunto arqueológico, concretamente junto a la calle J. Bonsor, fuera de los muros de la ciudad. Una escalera de ocho peldaños, orientada al este, da acceso a un espacio excavado en la roca. La escalera desemboca en una antesala, cubierta por una bóveda tallada, en cuyo lado derecho hay una hornacina. Desde allí se accede a un pasillo que atraviesa un espacio rectangular abierto, al que divide en dos espacios. El primero, situado al norte, se eleva por medio de un muro de sillares con pilares y escalera de acceso, junto al muro oeste; en su mitad oriental hay un triclinio. El segundo, al sur, está tallado en la roca y presenta tres pilares sobre elevados con respecto al pasillo; se accede a ese espacio, asimismo triclinal, por una escalera central. Un depósito recoge las aguas del ninfeo situado en el muro meridional. El ninfeo es una compleja estructura hidráulica, alimentada por un pozo situado en el área abierta. Un canal une el pozo con una hornacina decorada con un relieve con figura sedente, desde la que mana el agua hasta el depósito. Frente a la fuente, en la pared norte de este espacio, se abre una cámara doble. En la primera hay dos bancos afrontados entre los que se localiza un pedestal. Mediante un vano se accede a la segunda habitación, de tamaño más reducido, también con dos bancos en paredes contiguas. Siguiendo el pasillo y tras superar este espacio, se accede a tres cámaras. La septentrional es una gran galería de sección parabólica, dividida en dos por un murete de mampostería; en la primera hay un pedestal de obra sobre el que Fernández López y Bonsor colocaron una estatua de elefante; en la segunda, más grande, hay seis nichos, y que correspondería a la cámara funeraria. Al frente se sitúa la cámara principal con un gran triclinio; su puerta está flanqueada por sendos nichos, uno de los cuales está cortado por una ventana abierta con posterioridad que da a la estancia del elefante. Sobre la puerta está tallada la ventana oblicua, clave para la interpretación del monumento. Entre el pasillo central y el pozo un acceso conduce a una estancia considerada como cocina, con un poyo, banco corrido y posiblemente una chimenea.
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FC1.09.01. Fragmento de ara con coronamiento Es un bloque de granito reutilizado como dovela con tres líneas inscritas. Procedente presumiblemente de un lugar conocido como Dehesa Herrera o La Jarrera, perteneciente al municipium de Capera, en el que se encontraron varias inscripciones que dio a conocer en 1916 el erudito local Agustín Sánchez Rodrigo al padre Fita, quien años antes, en 1910 había recibido noticia de la que es objeto esta ficha por J. Sanguino y Michel, secretario de la Comisión de Monumentos de Cáceres. Sin embargo, nadie entonces hacía referencia a Daniel Berjano, que la había publicado en 1909.
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FC1.01.10.03. Lucernas con representación de Helios Lucernas con representación de Helios con cabeza radiada y látigo en la mano derecha (Figs. FC1.01.10.03.01 y FC1.01.10.03.02). Se conservan en los fondos del MNARM unas cuarenta lucernas con este tema iconográfico, según información de Rafael Sabio, conservador del Museo al que agradezco las reiteradas atenciones que me ha prestado en cuantas consultas le he formulado. Dos de ellas se exhiben en la planta primera del MNARM, nº inv. 767 y 10732. p.2.
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3.09.01. Mitreo de Lugo Con motivo de la rehabilitación del Pazo de Montenegro –situado en la Plaza de Pío XII, nº 3– para convertirlo en sede del Vicerrectorado de la Universidad de Santiago del Campus de Lugo se produjo el hallazgo de restos romanos de notable envergadura. Llevadas a cabo las correspondientes excavaciones, se ha documentado una gran domus altoimperial que albergaba en su interior un mitreo, cuya planta se conserva prácticamente íntegra. La identificación del espacio como mitreo está corroborada por la aparición de un altar dedicado al dios Mitra (nº 3.09.02.) entre otros materiales (Fig. 3.09.01b), entre los que cabe destacar varias lucernas y pequeños fragmentos de bronce que podrían haber formado parte del relieve de la tauroctonía (Fernández Ibáñez, 2011, nº 9, pp. 78 y 134, figs. 6-7). -
3.08.01. Bloque paralelepípedo de mármol blanco, sin foculus Hallado en 1967 embutido en la muralla oriental de la ciudad. -
3.07.01. Ara alargada de arenisca con inscripción La primera mención de la lápida es de 1794, cuando Caveda se hace eco de ella en un ms. conservado en la Real Academia de la Historia, en el que la localiza en el pórtico de la Iglesia de San Juan de la Isla, donde estuvo hasta 1843 y Juan Poladura hizo una copia. José Isla la trasladó a su casa, donde la encontró Braulio Vigón. Fue este quien hizo entrega de ella al Museo Arqueológico Provincial en 1880, según documenta Vigil (1887, p. 353). -
3.01.01.04. Coronamiento ornamentado de ara Fragmentos de mármol hallados en el criptopórtico. -
3.01.01.01. Árula de mármol blanco azulado con inscripción Hallada casualmente en una reforma de un camino en Can Modolell en 1974. -
1.01.02.16. Restos de soporte de mueble en mármol En un fragmento se ve un felino, pantera –según Mélida– o leona, rampante probablemente pata de un sillón o mesa (Fig. 1.01.02.16 y 16a), otros dos fragmentos representan garras. Descubierto en las excavaciones de 1913. -
1.01.02.10. Estatua de Cronos joven Estatua de mármol fino sin pulir, hallada con la precedente en 1902 y algún fragmento adicional en 1913. La cabeza, imberbe y juvenil, apareció en 1913, extremo que justifica las fotos reproducidas sin ella. Es la imagen de Eón o Cronos, personificación del tiempo infinito. Se presenta desnudo, en actitud rígida, de pie, el tronco derecho, las piernas juntas y los brazos abiertos en compás. El dios tiene abundante pelo en el que se aprecian los orificios en los que encastrarían los rayos solares de bronce que harían de corona. El cabello, marcado con profundos trépanos, encuadra el rostro que mira impasible de frente, y cae sobre la espalda. En el pecho tiene en relieve una pequeña cabeza de león, que aparenta formar parte del propio cuerpo. El joven está rodeado por una serpiente que le da cinco vueltas desde los pies hasta la cabeza, en la que reposaría la del saurio que se da por desaparecida, pero que presumiblemente es la cabeza de serpiente recuperada con los fragmentos de la tauroctonía y que tiene nº inv. 7500 (Fig. 1.01.02.10a). Junto a su pierna izquierda, como refuerzo, hay un tronco de árbol del que sobresale una cabeza de carnero, atributo insólito para Cronos (Fig. 1.01.02.10b). Junto a la otra pierna estaba representado otro atributo no conservado. En la espalda llevaba alas, de las que sólo se conservan los orificios de sujeción. Los brazos estaban hechos con piezas separadas; se conserva el izquierdo casi íntegro y sólo una parte del derecho. -
FC3.18.01. Estela sepulcral con cabecera semicircular Presenta una inscripción que se creía votiva y supuestamente dedicada a Sol Augusto. Es de piedra arenisca, hallada hacia 1888 en el Cerro de Villavieja. -
3.08.02. Presunto altar de mármol La inscripción se conoce desde el siglo. Estuvo empotrado en las casas del Ayuntamiento de Astorga y se da por desaparecido desde el siglo XIX. En la cabecera había dos medias lunas entre dos ramos.
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1.01.04.01. Pequeña ara votiva de mármol blanco Está fragmentada y se conservan solo dos partes que nunca habían sido publicadas juntas. Sin embargo, en el Catálogo CER.ES aparece una restitución con ambas piezas en una sola foto de Ana Osorio Calvo que aquí se recoge. Gracias a esa fotografía podemos aseverar que son dos piezas de un solo altar, pues la parte inferior de las letras de la primera línea aparecen en el fragmento inferior. El fragmento más pequeño (Fig. 1.01.04.01b) corresponde a la parte superior izquierda del altar, en el que se conserva la cornisa y un focus rectangular de gran tamaño. La primera vez que se editó fue en la tesis de García Iglesias (1973, nº 27, p. 98); un año antes, en 1972, había ingresado –sin indicación de procedencia– en el MNARM, nº inv.13843. El texto no presenta problemas de lectura: -
1.01.02.19. Estatua de mármol con representación de Esculapio o Serapis La piedra es diferente a la de la mayoría de las esculturas y no se descarta que sea una obra de importación, probablemente de Afrodisias. Le faltan la cabeza, el brazo derecho por encima del codo, la mano izquierda y los pies. Lleva un manto que sube por la espalda hasta su hombro izquierdo y cae por ese costado, dejando al descubierto el torso desnudo. El brazo izquierdo y el muslo derecho conservan restos de elementos iconográficos perdidos. Hallada en el Cerro de San Albín en 1902. -
1.01.02.09. Estatua de Cronos leontocéfalo
Estatua de mármol blanco con representación de un varón con cabeza de león. Lleva el torso desnudo, desde la cintura hasta la parte conservada de las piernas va cubierto con un fino pantalón, presumiblemente de tipo persa, ceñido a la cintura mediante un cingulum. Faltan las dos piernas desde los muslos, el antebrazo y mano derechos, el brazo izquierdo íntegramente. La cabeza ha sufrido un golpe que le ha partido el hocico y, tal vez, un segundo golpe le ha partido la cabeza, de la que se conserva buena parte de la melena, las fauces entreabiertas, el entrecejo fruncido y el ojo izquierdo (Fig. 1.01.02.09a). El cuerpo está enroscado por una serpiente, de la que se conservan tres vueltas, una a la altura de los muslos, otra ligeramente por encima de la cintura y la última por la parte alta del pecho en contacto con la melena. Falta la cabeza de la serpiente, que reposaría de forma frontal sobre la cabeza leonina. En la parte posterior se conservan íntegramente las alas, cuyo plumaje se representa por medio de un somero rayado en la zona inferior, mientras que en la superior, visible desde el frente por encima de los hombros, la labra es más detallada. Propone García y Bellido que en las manos llevaría la llave del cielo y el cetro o el rayo. El cuerpo fue hallado en 1902 en el Cerro de San Albín; en 1913 fue descubierto un fragmento adicional del brazo derecho y la parte que se conserva de la cara (1).