1.01.02. Materiales procedentes del Cerro de San Albín

Ficha

Código

1.01.02

Título

1.01.02. Materiales procedentes del Cerro de San Albín

Descripción del testimonio

La primera estatua que se descubrió al construir la plaza de toros, en 1903, fue el Mercurio sedente. La Comisión de Excavaciones que presidía el propio Mélida se hace cargo de la extracción de los materiales del “filón arqueológico” que era el cerro. Especifica en ese momento Mélida que en 1902 se exhumaron seis estatuas, dos cabezas, varios fragmentos escultóricos y algunos epígrafes. En 1913 fueron siete las estatuas halladas, una cabeza, un crecido número de fragmentos, dos aras votivas y restos de otras, a lo que se añade otra cabeza descubierta en 1914. La importancia de los hallazgos tuvo su reconocimiento internacional a partir de los comentarios de Cumont (1905), de Vasconcellos (1913, pp. 334-341), de Paris (1914a, pp. 316-389; 1914b, y 1914b, pp. 292-296 y 1914c, pp. 1-31), de Lantier (1918), por citar a los más renombrados.

García y Bellido (1948, pp. 313-321 y 1967, pp. 26-33) dio forma bastante definitiva al conjunto de los materiales y lo integró en la colección de objetos mitraicos de la Península. Su catálogo se ha mantenido como base para todos los estudios sobre mitraísmo peninsular y, a pesar de las novedades, los intentos de actualización no han logrado el formato compacto de aquel. El conjunto de materiales es espectacular y constituye una de las partes más atractivas del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, una joya arquitectónica que alberga una magnífica exposición en un modelo museístico de excelente calidad. Los fondos no exhibidos aún siguen ofreciendo novedades importantes, como veremos inmediatamente después.

La opinión generalizada en la bibliografía, desde Mélida (1914, p. 444), es que el mitreo tenía que localizarse en el solar en el que se produjeron los hallazgos, aunque persisitía la duda por la ausencia de restos de construcción. Bendala ha defendido su convicción que no ha podido corroborar al no haber logrado excavar en el coso (36). No supuso confrontación con esta firme creencia el hallazgo del mitreo de la calle Espronceda (nº 1.01.01) por motivos diversos. Como se ha adelantado, la propia arqueóloga desligaba ambos conjuntos por una cuestión cronológica: el mitreo excavado apenas estuvo en uso en el siglo II, mientras que la fundación del mitreo constatado epigráficamente es de mediados de ese siglo, a pesar de lo cual Cacciotti (2008, p. 181) reabre la cuestión sin ahondar en ella (37). Razón no menos grave es que el tamaño del mitreo de la calle Espronceda es demasiado pequeño para haber podido albergar toda la estatuaria y altares procedentes del cerro. Podemos, en consecuencia, afirmar a partir del conocimiento que proporcionan los datos actuales que hubo en Emerita al menos dos mitreos sucesivos. Creo que frente a una distinción numérica, frecuente en otros lugares, puesto que la razón de su conocimiento es diferente y de distintos momentos, no es fácil adjudicar el “1” a uno u otro. Como desde la perspectiva histórica el excavado es menos importante, optaré por una denominación que evite confusiones y permita una identificación inmediata. Será, pues, este el Gran Mitreo de Mérida y el de la calle Espronceda el Pequeño Mitreo.

Abordamos a continuación la colección del Cerro de San Albín, correspondiente al Gran Mitreo, que, como señala Blázquez, hubo de ser uno de los más importantes del Imperio (38). Para facilitar el acceso al conjunto, he separado los altares de las estatuas; éstas, a su vez, han quedado divididas entre las que llevan inscripción y las que no la tienen. Sin embargo, antes de prestar atención pormenorizada a los materiales conviene destacar el resultado de una importante investigación (Lapuente - Nogales - Royo - Brilli, 2014, pp. 333-354) en la que se ha llevado a cabo el estudio arqueométrico de 51 esculturas y elementos decorativos de mármol del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida fechadas entre el siglo I a.C. y el II d.C. El resultado ha revelado el origen del mármol, en ocasiones procedente de Turquía, de Grecia, de Carrara y de Estremoz. Para nuestros intereses concretos, se despeja una duda sobre el carácter local o de importación de la estatuaria del Cerro de San Albín. En su inmensa mayoría está realizada con mármol blanco de Borba, del anticlinal de Estremoz. El alcance de la constatación es enorme, pues implica una infraestructura mayor, en términos técnicos y de visibilidad, que si las estatuas de culto hubieran sido de importación. Significa, además, el establecimiento de artistas peregrinos en la ciudad para acometer la tarea de esculpir toda la estatuaria y, junto a ello, la capacidad de intervención más inmediata del contratista sobre el trabajo. El producto importado, por su parte, tiene otras implicaciones, entre las cuales está el nada desdeñable incremento del coste añadido a la compra de un bien acabado. El prestigio de la obra concluida en un afamado taller lejano había de tener repercusiones en su recepción y en su calidad no ya como obra artística, sino en su función religiosa.

Tipología

Santuario

Fecha

Siglo II d.C.

Provincia

Lusitania

Lugar de hallazgo (nombre latino)

Emerita, Colonia Emerita Augusta

Lugar de hallazgo (nombre actual)

Corpus

Conjuntos documentales

Cerro de San Albín, Emerita Augusta (Mérida, Badajoz)

Notas

(36) Bendala, 1982, p. 99, nota 2, donde manifiesta su deseo de realizar una excavación metódica para recuperar los restos y reconstruir la historia del lugar. Sin embargo, en la bibliografía domina la permanente afirmación de que hay total ausencia de estructuras. Ahora bien, lo cierto es que cuando se produce el descubrimiento de los materiales escultóricos también aparecieron restos de decoración arquitectónica. Así lo señala con claridad Mélida (1914, p. 444): “Con afán hemos buscado en tal sitio los restos arquitectónicos
del templo, á lo menos de sus pórticos. Mas ni ahora ni en 1902 se han encontrado. Solamente hemos recogido trozos de enlucido de muro, con su capa de estuco pintado de negro o de rojo, con ligeros ornatos y guirnaldas, al modo pompeyano. Estos trozos aparecen, al igual que los mármoles, arrojados como escombro por quienes destruyeron el templo, con el fin, acaso, de llevarse los materiales de su construcción para aprovecharlos en otras, del mismo modo que sucedió con los demás monumentos romanos emeritenses”. Por tanto, está claro que no aparecieron estructuras arquitectónicas, ni materiales de construcción, solo escombros. Es raro que se sustrajeran todos los sillares hasta la última piedra. La desaparición de restos de un templo parece más difícil que los de un escondrijo de construcción más simple, pero nada más podemos conjeturar en este sentido
mientras no se produzca una reexcavación del lugar,
no ya con el ánimo de encontrar el mitreo, sino para conocer las circunstancias de la deposición de este conjunto de estatuas, altares y escombros que circunstancialmente parecen conservar vestigios de un incendio, por ejemplo en la estatuilla de Venus (nº 1.01.02.13).

(37) Rodríguez Azcárraga (2006-2007, p. 274) insiste –siguiendo a Barrientos y sin cuestionar el problema de la datación propuesta- en la ausencia de relación espacio-temporal entre los hallazgos del Cerro de S. Albín y el mitreo de la calle Espronceda.

(38)  Blázquez, 1982, p. 10.

Bibliografía secundaria en discusión y notas

Bendala Galán, M., “Reflexiones sobre la iconografía mitraica de Mérida”, Homenaje a Sáenz de Buruaga, Badajoz, 1982, 99- 108.

Blázquez, J.Mª., “Religión y Urbanismo en Emerita Augusta”, AEspA, 55, 1982, 89-106 (= ídem, Religiones en la España antigua, Madrid 1991, 263-283).

Cacciotti, B., “Culti orientali in Spagna: alcune osservazioni iconografiche”, en J.M. Noguera y E. Conde (eds.), Escultura Romana en Hispania V, Murcia, 2008, 163-186.

Cumont, F., “Note sur une statue provenante du mithraeum d’Emerita”, CRAI, 49.2, 1905, 148-151.

García y Bellido, A., “El culto a Mithras en la Península Ibérica”, BRAH, 122, 1948, 283-349.

GyB, ROER. García y BellidoA., Les religions orientales dans l’Espagne Romaine, EPROER 5, Leiden, 1967.

Lantier, R. Inventaire des monuments sculptés pre-chrétiens de la P. Ibérique. Première partie. Lusitanie, Conventus Emeritensis, Bordeaux, 1918.

Lapuente, P.- T. Nogales - H. Royo - M. Brilli, “White marble sculptures from the National Museum of Roman Art (Mérida): sources of local and imported marbles”, European Journal of Mineralogy, 26.2, 2014, pp. 333-354.

Mélida, J.R., “Cultos emeritenses de Serapis y Mithras”, BRAH, 64, 1914, 439-456.

Rodríguez Azcárraga, A. Mª., “Fragmentos relivarios del santuario de los dioses orientales de Augusta Emerita”, Anas, 19-20, 2006/2007, 267-278.

Paris, P., “Archäologische Funde im Jahre 1913, Spanien und Portugal”, Archäologische Anzeiger, 29, 1914a, 316-389.

Paris, P., “Promenades Archéologiques: Mérida”, Bulletin Hispanique, 16.3, 1914b, 292-296.

Paris, P., “Restes du culte de Mithra en Espagne. Le Mithraeum de Merida”, Revue Archéologique, 24, 1914c, II, 1-32.

Vasconcellos, RL. J. (Leite de) Vasconcellos, Religiões de Lusitania, Lisboa, vol. I, 1887; II, 1905 y III, 1913.

Fecha de actualización

2020-08-28

Conjuntos de fichas